Saltar al contenido

Compound Names

¿Qué es un compound name?

Desde hace un tiempo se ha vuelto común que las marcas utilicen el llamado “compound name” o nombre compuesto, para denominarse en el mercado. Pero, ¿qué es exactamente un compound name?

Los compound names o nombres compuestos son una práctica recurrente en el mundo de la creación de marcas y el marketing digital en general. Son, como su nombre lo indica, un nombre compuesto por dos o más palabras. Esta técnica se utiliza en la creación de marcas para lograr una denominación única y fácil de recordar.

Conviene precisar el término, porque es fácil confundirlo con otras técnicas de naming parecidas. Rob Meyerson lo define con detalle en Brand Naming: The Complete Guide to Creating a Name for Your Company, Product, or Service (2021): un compound name (también llamado composite, double-barreled, merged o fused name) nace de unir dos o más palabras reales en su totalidad, sin recortarlas ni fusionar solo sus sonidos. Esa es justo la frontera que lo separa de los blends o portmanteaus, que combinan fragmentos de dos palabras existentes en lugar de conservarlas enteras, como sucede con Nespresso o Verizon.

Tal composición pueden partir de la conjunción de palabras relacionadas con la idea central de la empresa para crear una nueva palabra. Por supuesto, el resultado es un término sin precedentes que debe ser novedoso y corresponder a una idea.

Ejemplos de compound names

Para que los compound names sean efectivos deben generar impacto o corresponder a una necesidad, solo de esa forma quedará justificada esa combinación. Es así como una golosina que se caracterice por ser azucarada y chocolateada pueda optar por la composición “chocoazucarada” o cualquier variante parecida.

Un ejemplo clásico de compound name es “Facebook”, que es la unión de “face” (cara) y “book” (libro). Otros ejemplos famosos incluyen “Airbnb” y “Starbucks”, que une “star” (estrella) y “bucks” (dinero). El caso de Airbnb merece un matiz: Alina Wheeler y Rob Meyerson explican en Designing Brand Identity (2024) que el nombre es en realidad la contracción de su denominación original, “AirBed & Breakfast”, así que técnicamente está más cerca de un nombre truncado que de un compound name puro formado por dos palabras completas.

La literatura sobre naming añade otros ejemplos que ilustran bien el mecanismo. Meyerson cita en el glosario de su libro los casos de Zipcar y Fitbit, cada uno formado por dos palabras de tres letras (zip+car, fit+bit), y el de PayPal, que además incorpora una mayúscula interna en la segunda palabra, un recurso conocido como camel case. Jeremy Miller, en Brand New Name (2019), suma a la lista Snapchat como otro compound name que se reconoce al instante.

Como ves, los nombres compuestos ofrecen una alta carga de información y eso es muy útil a efectos de marketing.

Pros y contras de los compound names

Al utilizar un compound name, las marcas pueden crear un nombre original y creativo que sea fácilmente reconocido y asociado con su producto o servicio. Además, los nombres compuestos pueden ser más fáciles de pronunciar y memorizar, lo que facilita su difusión en el mercado. Por otro lado, la elección de un compound name puede ayudar a evitar conflictos legales con otras marcas que ya existen. Esta ventaja no es solo intuitiva: el propio Meyerson señala que, frente a un nombre formado por una sola palabra real, un compound name suele ser más fácil de registrar como marca y de conseguir como dominio web, porque la combinación concreta de dos palabras tiene muchas menos probabilidades de estar ya ocupada.

Sin embargo, aunque los beneficios de los compound name son muchos, también hay ciertas desventajas que deben ser consideradas. Por ejemplo, algunos nombres compuestos pueden resultar confusos o difíciles de pronunciar para ciertos consumidores o culturas. Además, la elección de un compound name puede limitar el campo semántico de la marca, ya que hay un número limitado de palabras que se pueden combinar para formar nombres compuestos. A esta lista se suma un riesgo que señala Meyerson en el mismo libro: por su popularidad, el recurso puede sonar genérico o quedar anclado a una época, sobre todo cuando recurre al camel case, un estilo muy identificado con marcas de finales de los noventa y principios de los años 2000 como AltaVista o GeoCities. Amanda C. Peterson, que fue responsable de naming en Google, lo resume sin rodeos en ese mismo libro: “no hay ninguna razón para usar el camel case; personalmente, creo que es un crimen contra la lingüística”.

Es importante destacar que no todas las marcas deben utilizar un nombre compuesto, en algunos casos, un nombre corto y simple puede ser igualmente efectivo. Por ejemplo, marcas como Nike, Coca-Cola o Apple han logrado un gran reconocimiento en el mercado con nombres simples y fáciles de recordar.

En resumen, un compound name es una técnica de denominación de marcas que consiste en la unión de dos o más palabras para crear un nombre único y fácil de recordar. Si bien esta técnica tiene muchas ventajas, también tiene algunos inconvenientes que deben ser considerados antes de tomar una decisión.

Sea cual sea el nombre que se elija, lo importante es que sea capaz de comunicar los valores y la identidad de la marca de manera clara y efectiva en el mercado.