Pangrama
¿Qué es un pangrama?
Un pangrama es una frase que contiene todas las letras del abecedario, a ser posible en el menor espacio y con algún sentido. En español el más conocido es el que usa Windows para enseñar sus fuentes, «El veloz murciélago hindú comía feliz cardillo y kiwi. La cigüeña tocaba el saxofón detrás del palenque de paja»; en inglés, «The quick brown fox jumps over the lazy dog». Sirve para probar una tipografía: si la frase se lee bien, la fuente muestra todas sus letras y se puede juzgar entera de un vistazo.
Nada tiene que ver con buscar el nombre de una marca ni con un ejercicio de pensamiento creativo: un pangrama no quiere decir nada memorable, solo enseñar todas las letras a la vez. Esa es su virtud y lo que lo hace tan difícil de escribir con naturalidad.
También se le llama frase holoalfabética. En castellano debe contener la «ñ», que es lo que lo distingue de un pangrama inglés, y lo ideal es que recoja además las vocales acentuadas y la «ü», porque son los signos que una fuente mal dibujada estropea primero. En catalán hace falta la «ç».
¿Se escribe pangrama o panagrama?
Se escribe pangrama, sin esa «a» intermedia: viene del griego pan, «todo», y gramma, «letra», igual que anagrama o telegrama. Panagrama y pangrana son errores de tecleo frecuentes, y pangram es la forma inglesa.
A lo anterior cabe resaltar que el alfabeto español, según la RAE, tiene 27 letras (desde que la reforma ortográfica de 2010 dejó de considerar la “ch” y la “ll” como letras independientes). Un pangrama en sentido estricto debería recogerlas todas: el escritor Simon Garfield lo define en Just My Type (2012) como una frase que contiene todas las letras del alfabeto, ni una menos. Lo que sí es casi imposible es el “pangrama perfecto”, el que usa cada letra una sola vez: según explica Garfield, lo único que cumple esa condición al pie de la letra es el propio abecedario, porque cualquier frase con sentido acaba repitiendo alguna. Por eso en la práctica se admite cierto margen y se consideran válidos los pangramas que cubren 26 o 27 letras, siempre que se lean con naturalidad. Y así con los distintos idiomas del mundo.
El pangrama, además de ser usado por diseñadores tipográficos, también es usado por linotipistas y tipógrafos para realizar comprobaciones de una fuente y por mecanógrafos como ejercicios prácticos. En el mundo anglosajón la frase de referencia es “The quick brown fox jumps over the lazy dog”: Garfield cuenta que las fundiciones tipográficas la usan como “display phrase” para poner a prueba una fuente nueva, letra por letra, y que sobrevive desde hace más de un siglo porque nadie ha encontrado todavía una alternativa tan pegadiza. Curiosamente no es un pangrama perfecto, ya que repite varias letras, pero eso no le ha restado popularidad: hay incluso un vídeo en YouTube, visto por cientos de miles de personas, en el que un zorro salta literalmente sobre un perro para escenificarla. Cada idioma tiene la suya propia: en francés se usa “Portez ce vieux whisky au juge blond qui fume” (llévale este viejo whisky al juez rubio que fuma), y el tipógrafo alemán Hermann Zapf acuñó una frase que le servía tanto en inglés como en alemán para presentar sus propias fuentes (“Typography is known for two-dimensional architecture and requires extra zeal within every job”).
Es, de hecho, la prueba de fuego con la que se valida una tipografía antes de adoptarla: si el pangrama se lee bien y mantiene el carácter en todas sus letras, la fuente aguantará cualquier texto. Por eso es uno de los primeros ejercicios cuando definimos el sistema tipográfico de una marca desde el diseño gráfico.
Ejemplos de pangrama en español
Estos pangramas en español contienen las 27 letras del alfabeto, la «ñ» incluida; lo hemos comprobado letra a letra antes de ponerlos aquí.
- El veloz murciélago hindú comía feliz cardillo y kiwi. La cigüeña tocaba el saxofón detrás del palenque de paja.
- El cadáver de Wamba, rey godo de España, fue exhumado y trasladado en una caja de zinc que pesó un kilo.
- Benjamín pidió una bebida de kiwi y fresa. Noé, sin vergüenza, la más exquisita champaña del menú.
- La vieja cigüeña fóbica quiso empezar hoy un éxodo a Kuwait.
- Jovencillo emponzoñado de whisky: ¡qué figurota exhibe!
- Quiere la boca exhausta vid, kiwi, piña y fugaz jamón.
Ojo con los que circulan por internet: «El veloz murciélago hindú comía feliz cardillo y kiwi» a solas se cita muchas veces como pangrama y no lo es, le faltan ocho letras; las aporta la segunda frase. Si vas a usar uno para probar una fuente, cuéntalo antes.
En algunos casos no queda otra opción que forzar el texto, de ahí el whisky, el kiwi y Kuwait: la «k» y la «w» apenas existen en palabras patrimoniales del castellano, y casi todos los pangramas recurren a préstamos para colarlas.

