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Retícula

¿Qué es una retícula?

En el entorno del diseño gráfico existen ciertos parámetros técnicos a considerar para que los resultados cumplan su propósito. Se trata de elementos que permiten esquematizar el trabajo para que luzcan perfectos tanto en medios digitales como impresos.

Por eso, antes de la parte creativa del diseño gráfico es necesario ajustar los espacios de trabajo a través de una retícula que organice y sirva como referencia para una mejor composición.

Por eso existen dos formas de responder a la pregunta: ¿Qué es una retícula? La primera de ellas es desde una perspectiva romántica afirmando que es todo lo que sucede entre bastidores, lo que nadie ve, pero que sin ella resultaría imposible obtener diseños armoniosos.

Desde una perspectiva técnica se debe explicar que las retículas son una serie de elementos que se utilizan para ordenar una composición. ¿Qué clase de elementos? Eso depende de lo que se vaya a diseñar. Pero por lo general se trata de líneas así como guías y cuadrantes.

El diseñador suizo Josef Müller-Brockmann fue quien formalizó esta idea en 1962, en su libro Grid Systems in Graphic Design (Niggli Verlag). Ahí escribió que la retícula implica «la voluntad… de penetrar hasta lo esencial… de cultivar la objetividad en lugar de la subjetividad», una cita que recoge Timothy Samara en Making and Breaking the Grid (Rockport Publishers, 2023). Esa vocación de orden por encima del capricho sigue siendo, más de sesenta años después, la razón de ser de cualquier retícula.

¿Para qué sirve una retícula?

¿Para qué sirve una retícula? Esta es una pregunta que quienes se están iniciando en el mundo del diseño pueden hacerse. Después de todo, parece perfectamente posible llegar a obtener grandes resultados sin este tipo de elementos.

Pero contrariamente a lo que los ojos menos expertos puedan pensar, el diseño no se vale exclusivamente de la inspiración o el ojo del autor, hace falta mucho más. Hoy en día, cuando la masificación de proyectos hace que las diferencias entre unos y otros sean mínimas, es el punto en el que una retícula demuestra su utilidad.

Con ellas puedes evitar errores tales como una maquetación incorrecta o una impresión que no cubra todo el espacio de trabajo considerado por el autor. Además la transmisión de información será mucho más efectiva pues esas guías te ayudarán a jerarquizar la información: desde la jerarquía de títulos y subtítulos hasta los focos de atención de una ilustración.

Partes de una retícula

Además de conocer su utilidad, también es importante reconocer las partes de una retícula. De esa forma podrás aprovecharla mejor. Cada elemento cumple con una función específica que se complementa a la perfección con el resto. Hablemos sobre ello:

  • Márgenes: Quizás son el elemento más reconocible de todos. Consiste en el espaciado que marca los límites de la composición. Pueden delinearse en función del espacio de impresión o de acuerdo con los focos más importantes del diseño. Los márgenes deben empujar las miradas a los puntos donde deseas que así suceda
  • Módulos: Son las celdas que resultan de cruzar las columnas con las filas marcadas por las líneas de flujo. Timothy Samara los define en Making and Breaking the Grid como «unidades individuales de espacio creadas por la intersección de columnas y filas»: agrupados entre sí dan lugar a bloques mayores y a las zonas especiales de la composición. ¿Para qué sirven? Para colocar secciones independientes de texto. No habrá problema con que algunos módulos sean más grandes que otros siempre que exista un patrón definido o justificable.
  • Columnas: Son las divisiones verticales del espacio de trabajo, situadas entre los márgenes y separadas por un canal de espacio llamado medianil o column gutter. Puede haber tantas como necesite el proyecto, del mismo ancho o de anchos distintos: no es la columna la que se forma apilando módulos, sino al revés. Según explica Samara, son las columnas, al cruzarse con las filas, las que generan los módulos.
  • Zonas especiales: También son módulos. De hecho, se forma una zona de este tipo cuando se agrupan algunos cuadrantes para otorgarles un uso diferenciado. Samara las llama «zonas espaciales» y pone como ejemplo reservar un área horizontal completa para imágenes y la franja de debajo para texto corrido. Ese puede ser también el caso de una gran imagen que acompañe el titular del contenido.
  • Líneas de flujo: Son líneas que cortan de manera horizontal el espacio de la composición con el objetivo de ofrecer una pausa al lector. También son el lugar perfecto para añadir imágenes o cualquier otro elemento audiovisual que sirva de apoyo. Cuando se repiten a intervalos regulares de margen superior a margen inferior, esas mismas líneas de flujo dan lugar a las filas, según detalla Samara en la misma obra.
  • Marcadores: Son los indicadores de posición para el texto que se repite de forma constante en cada página o pantalla, como cabeceras, títulos de sección o el número de folio. Samara los define en Making and Breaking the Grid como marcas de ubicación para cualquier elemento que ocupe siempre el mismo lugar a lo largo de una secuencia de páginas.

Tipos de retículas

Te hemos contado cuáles son los elementos que por defecto conforman una retícula. Sin embargo, eso no quiere decir que todas sean iguales. Deben adaptarse al tipo de trabajo o formato a utilizar.

Estos son los tipos de retículas que debes conocer:

Retículas de manuscritos

Sin duda alguna es la más utilizada de todas. Consiste en un único espacio rectangular que ocupa toda la página. Muchos libros están escritos de acuerdo a esta configuración.

Esta variante de retícula resulta especialmente útil cuando es necesario presentar grandes volúmenes de información. De esta manera el autor dispone de todo el espacio para hacerlo sin ningún tipo de impedimento o elemento de distracción.

Sin embargo, puede resultar un poco agotador para el lector, por lo que demanda que el texto sea el máximo de creativo. Después de todo estarás empujando a las personas a que lean páginas y más páginas llenas de tu contenido.

Retícula de columnas

Consiste en dividir el espacio entre los márgenes en varias columnas verticales, que no tienen por qué ser dos: pueden ser tantas como necesite el proyecto. Timothy Samara señala en Making and Breaking the Grid que este es el tipo de retícula más flexible para organizar información discontinua, porque permite reservar columnas distintas para texto corrido, imágenes o pies de foto sin que se mezclen entre sí. Por lo general se recurre a esta opción cuando se quieren presentar informaciones diferenciadas o que al menos no tienen una relación directa.

Además no tienes por qué ser rígido/a durante la presentación. Puedes jugar con el ancho de ambas columnas para darle más peso a una sobre otra. Aunque debes tener cuidado o de lo contrario la sensación de lectura podría verse confusa.

Retícula modular

En este tipo de retícula la información no se presentará en un solo cuerpo de página ni por columnas, sino a través de módulos previamente definidos. Samara la describe como una retícula de columnas a la que se añaden numerosas líneas de flujo horizontales, de modo que columnas y filas se cruzan y generan una matriz de módulos.

Como no puede ser de otra forma, cuando se utilizan los módulos el contenido quedará organizado a través de pequeñas cápsulas. Lo que resulta interesante para proyectos de gran complejidad, como por ejemplo un periódico. No es casualidad que esta variante esté asociada a la Bauhaus y al Estilo Tipográfico Internacional suizo: según recoge Samara, ambas corrientes la adoptaron como bandera de su ideal racionalista.

Retícula Jerárquica

En esta última variante tendrás mucha más libertad: según explica Samara, la retícula jerárquica no se organiza a intervalos regulares como las anteriores, sino que coloca las alineaciones de forma intuitiva, ajustada a las proporciones concretas de cada elemento y a las necesidades reales del contenido que va a alojar.

También el autor deberá plasmar su propia impronta de acuerdo a los segmentos más importantes del contenido. Este es el tipo de retículas que se observa en el diseño promocional, así como en páginas web.

¿Cómo elaborar una retícula?

  • Define con antelación el tipo de retícula a utilizar.
  • Ingresa los márgenes a utilizar.
  • Separa las columnas o módulos que conformarán el espacio de trabajo.
  • Estandariza las líneas de texto que insertarás en cada columna o módulo.
  • Selecciona la tipografía y los elementos complementarios que mejor se ajusten a la retícula.

Tras seguir todos estos pasos tendrás las mejores retículas para tus diseños.

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