Google Penguin
¿Qué es Google Penguin?
El posicionamiento SEO es la recompensa final de quienes trabajan fuertemente por optimizar sus páginas hasta obtener un resultado final de calidad. Si has dirigido un proyecto de este tipo seguro eres consciente de todo el esfuerzo que implica planear y ejecutar una estrategia de este tipo. ¡Es un camino largo!
Sin embargo, así como existen muchos profesionales dispuestos a dar cada uno de los pasos necesarios, otros prefieren tomar atajos. En Google, que no son tontos, son capaces de reconocer cuando eso sucede gracias a sus algoritmos. Y no estamos hablando de metodologías válidas para un mayor impulso como el SEM o afines. Si no de artimañas que buscan encontrar fallos en el sistema como el spam o los enlaces artificiales.
Es verdad que ese tipo de prácticas impulsa el posicionamiento de un grupo de páginas. Sin embargo, no es más que un espejismo. ¿Por qué? ¡Debido a que Google detecta esas trampas y penaliza a los infractores! Y todo ello gracias a uno de sus algoritmos más populares: ¡Google Penguin!
Pero antes de continuar aclaremos qué es Google Penguin. ¡Esa es la base de todo! Como te hemos comentado, se trata de uno de los muchos integrantes que hacen que Google tenga el excelente rendimiento que lo caracteriza.
Google Penguin tiene la función explícita de detectar prácticas antinaturales llevadas a cabo por páginas que intentan posicionarse. Especialmente aquellas que se relacionen con la generación de contenido repetitivo de forma masiva y la inserción abusiva de enlaces.
Dicho de otro modo, Google Penguin supervisa y penaliza a quienes incurren en spam. Esa es una práctica muy común cuando intenta posicionar una web a partir de un linkbuilding manipulado para aumentar la autoridad de un dominio.
Si quieres saber más sobre Google Penguin estás de suerte. ¡No pierdas detalle!
¿Cómo funciona Google Penguin?
En líneas generales, Google Penguin es un algoritmo programado por el excelente equipo técnico de dicha corporación. Su objetivo es el de recorrer cada una de las páginas indexadas para así emitir una valoración con respecto a la legitimidad de su SEO.
Pone su lupa sobre la asociación de una página con otras. Dicho de otro modo, evalúa que la construcción de enlaces esté libre de cualquier proceso extraño. Así que aquellas webs que basan su linkbuilding en hipervínculos pobres serán irremediablemente sancionadas.
En correspondencia con lo mencionado, conviene conocer cuáles son los casos sobre los cuales Google Penguin actúa. ¡Para así no caer en ellos! Así que a continuación te presentamos algunos ejemplos:
- Spam: es quizá la infracción más frecuente de todas. Consiste en la generación excesiva de páginas web que apuntan hacia un mismo lugar. O la colocación de una gran cantidad de enlaces en una misma URL. El objetivo que persiguen las personas con ello es simplemente posicionar links a diestro y siniestro. ¡Pero no tan rápido! Google Penguin tendrá la última palabra.
- Enlaces comprados: muchas personas creen que por comprar URLs bien posicionadas para enlazarse estarán mejorando su SEO. ¡Todo lo contrario! Apenas Google Penguin los descubra serán penalizados.
- Redireccionamiento de dominios: ocurre cuando una página tiene a un grupo importante de dominios que redirigen el tráfico hacia él. En esos casos, Google entenderá que es una práctica orientada a forzar el posicionamiento de forma ilegítima.
- Malware: toda web con contenido malicioso será penalizada sin miramientos. Esta es una de las infracciones más graves que entran en la jurisdicción de Google Penguin.
- Blogs satélites: son páginas gratuitas que se crean con la finalidad de alimentar el linkbuilding de una URL. Por tanto se trata de una maniobra antinatural sensible a penalizaciones por parte de Google Penguin.
Cambio en el SEO
El algoritmo Google Penguin ha marcado un antes y un después en el mundo del SEO. Después de todo dio un portazo definitivo a todas esas técnicas que buscaban obtener un posicionamiento acelerado. Que dicho sea de paso era la metodología de trabajo de muchos hasta el 2012, cuando este algoritmo vio la luz.
Como consecuencia, muchos debieron cambiar radicalmente lo que venían haciendo hasta ese momento. Aunque todos estaremos de acuerdo en que esa nueva dinámica fue positiva, pues pasó a dar protagonismo a la calidad de los contenidos. ¿Quieres posicionarte? ¡Ese es el camino!
Y la realidad es que eso favoreció primeramente a los usuarios quienes son los consumidores finales de las páginas web. Pasaron a contar con recursos de mayor valor e Internet se convirtió en un lugar con menos URLs basura.
¡Pero eso no es todo! Los creadores también se vieron favorecidos, pues ahora Google sí estaba recompensando a quienes hacían su tarea: Expandir el mundo del Internet con información valiosa sin artimañas o atajos inescrupulosos. Meritocracia en toda regla.
Además, la Experiencia de Usuario cambió por completo. Si miras en retrospectiva podrás notar como desde el 2012 desaparecieron los molestos enlaces que cubrían buena parte de las páginas web. Ahora cada hipervínculo que se colocará debería estar respaldado por una intención que aporte a los lectores o de lo contrario Google Penguin te castigaría.
Y desde una perspectiva un poco más técnica, cambiaron los textos ancla. Esos fragmentos que incluyen el enlace hacia la web solían ser rígidos y monótonos. Hoy en día deben ajustar la keyword en función del tópico presentado o de lo contrario serán penalizados.
Por supuesto, eso influye positivamente en la asociación de los usuarios, así como de Google con el tema en cuestión. Para así determinar si realmente el contenido de esa página web cumple con su premisa. Si la respuesta fuese negativa, entonces Google Penguin pasará a actuar.
El cambio de 2016, que es lo que casi nadie actualiza
Aquí está lo que separa lo que se lee sobre Penguin de cómo funciona hoy. El 23 de septiembre de 2016, con Penguin 4.0, Google anunció dos cambios y el segundo lo cambia todo.
Pasó a funcionar en tiempo real, dentro del algoritmo principal. Antes había que esperar a que Google lanzara un refresco, que podía tardar más de un año; si limpiabas tus enlaces en enero, podías seguir hundido hasta el refresco siguiente. Eso se acabó: los cambios se recogen conforme Google vuelve a rastrear.
Y se volvió granular. Esta es la buena. Penguin dejó de hundir el sitio entero por tener enlaces malos y pasó a devaluar esos enlaces: en vez de castigarte, sencillamente deja de contarlos. El enlace basura no resta, simplemente no suma.
Piensa en la diferencia. Antes, que alguien te llenara de enlaces malos podía tumbarte, y de ahí venía toda la industria del SEO negativo y del pánico al perfil de enlaces. Después de 2016 eso es mucho más difícil, porque el mecanismo por defecto ya no es el castigo sino la indiferencia.
Entonces, ¿hay que desautorizar enlaces?
Casi nunca, y esta es la consecuencia práctica de lo anterior. La herramienta de disavow sigue existiendo, pero su utilidad se ha reducido muchísimo: si Penguin ya ignora por su cuenta los enlaces que no valen, desautorizarlos no añade gran cosa. Google lleva años repitiendo que la inmensa mayoría de los sitios no necesitan tocarla.
Tiene sentido usarla en un caso concreto: cuando arrastras enlaces de una campaña de linkbuilding comprada en su día, y sobre todo si tienes o has tenido una acción manual por enlaces. Ahí sí, porque una acción manual es otra cosa.
Conviene tener clara esa distinción, que es la que más confusión genera:
- Acción manual: la aplica un revisor humano de Google, te avisa en Search Console y se sale de ella limpiando y pidiendo una reconsideración.
- Ajuste algorítmico como Penguin: no avisa, no aparece en ningún informe y no hay reconsideración que pedir. No estás sancionado, es que esos enlaces han dejado de contarte.
Si en Search Console no tienes ningún aviso de acción manual, no estás «penalizado». Perseguir una penalización que no existe es una forma habitual de perder meses.
¿Y qué hago si sospecho de mis enlaces?
- Comprueba primero si hay acción manual, en Search Console. Es un minuto y descarta el escenario grave.
- Deja de comprar enlaces, que es lo que genera el problema. Si estás pagando por enlaces, ese dinero no solo no rinde: te obliga a vigilar algo que no deberías tener que vigilar.
- Trabaja los enlaces que se ganan, que son los que sí cuentan: contenido que a alguien le compense citar, presencia real en tu sector, trabajo con medios y profesionales.
- No te obsesiones con el perfil de enlaces ajeno. Desde 2016, lo que te enlaza mal por lo general no te resta, simplemente no te suma.
Actualizaciones de Google Penguin
Todo comenzó en abril de 2012, cuando Google anunció la primera versión de este algoritmo. Su impacto fue inmediato, de hecho se estima que 3.1% de las consultas en inglés se vieron afectadas por el poder de este pingüino.
Un mes después fue publicada la segunda versión de Google Penguin, cubriendo al 3% de las búsquedas internacionales. Pero no fue hasta un poco más adelante, con Penguin 1.1, que lograron impactar a la décima parte de las búsquedas totales registradas en Google. Para lograrlo se enfocaron mayormente en las URLs con técnicas orientadas a manipular su posicionamiento. Y fue en ese momento cuando todo cambió por completo.
La lista se detiene el 23 de septiembre de 2016, con Penguin 4.0. No porque el pingüino desapareciera, sino porque desde entonces vive dentro del algoritmo principal y funciona de continuo: ya no hay versiones que numerar ni refrescos que esperar.
Sigue trabajando todos los días. Lo que ha cambiado es su forma de hacerlo, que pasó de castigar a descontar.

