Wish List
¿Qué es una Wish List?
Una wish list (lista de deseos) es la función de un ecommerce que permite al usuario guardar productos que le interesan para comprarlos más adelante, sin meterlos en el carrito. Los artículos quedan apartados en su cuenta indefinidamente, y hoy es raro encontrar una tienda online que no la ofrezca.
Para la tienda es mucho más que una comodidad del usuario: es intención de compra declarada. Cada producto guardado es un dato first-party que el cliente entrega voluntariamente: qué quiere, aunque todavía no cuándo. Sobre esa señal se construyen los avisos de vuelta a stock, las alertas de bajada de precio y los recordatorios en rebajas, que trabajan sobre un deseo que el propio usuario dejó por escrito.
Conviene distinguirla del carrito abandonado: el carrito es una compra inmediata que se frustró (urgencia alta, se recupera en horas con un email); la wish list es deseo sin urgencia (se cultiva durante semanas esperando el disparador: la oferta, la reposición, la temporada). Son dos señales distintas que piden estrategias de recuperación distintas.
¿Para qué sirve la lista de deseos?
La lista de deseos permite apartar artículos de interés y su alcance abarca toda la tienda virtual en la que esté el producto. Evita que un cliente olvide aquello que había llamado su atención y tenga que buscar desde el comienzo.
Al cliente la Wish List le sirve para evitar comprar productos que en ese momento no necesite, pero a su vez le garantiza que estará localizable para su próxima visita. En caso de que se haya agotado, el usuario recibirá una notificación cuando el producto vuelva a estar en stock y otras similares si llegasen a surgir descuentos.
Para el comercio electrónico este complemento tiene una relevancia bien fundamentada. A través de ella se aprende lo que el cliente desea y permitirá que se elijan mejor las sugerencias de compra que puede ser de su agrado. Todos estos factores pueden llevar finalmente a la transacción.
Ventajas de incluir la Wish List en un ecommerce
La información que se consigue de los usuarios que añaden artículos a una la lista de deseos en inmensa. Son datos que revelan los gustos y patrones únicos en cada comprador para finalmente lograr un gran número de beneficios para la tienda en línea.
- Mejora la experiencia del cliente
La Wish List ahorra tiempo al consumidor que regresa a comprar. Muchas personas ven algo fascinante, sin embargo, prefieren dejar para más tarde la compra. Añadiendo el producto a la lista de deseos sabrá exactamente dónde encontrarlo de manera sencilla y rápida.
- Incrementa las probabilidades concretar ventas
Después de un trabajo correcto de marketing, se convierte a un lead en cliente tras finalizar una compra. Si la persona da indicios de querer adquirir un producto puede que con un poco de motivación extra termine pagando por él antes de lo que planee. Por tanto, es una forma efectiva para aumentar la cesta media de nuestro ecommerce.
- Generan nuevos compradores
Muchas personas suelen comprar en las mismas tiendas en las que sus amigos lo hacen. Bajo este precepto, si un lead aparta un ítem y luego, mediante campañas de email marketing, logras que se concrete la venta, muchas personas podrían tener noticias de tu ecommerce y entrar a crear su lista de deseos.
- Incrementa la tasa de conversión
Si un suscriptor ve un artículo que le impacta, y lo añade a su Wish List, es muy probable que lo adquiera en algún momento. Ya depende de estrategias de marketing digital que se puedan implementar para que la venta finalice lo antes posible.
- Fideliza clientes
Hay tantas opciones para comprar en línea que los usuarios ya buscan tiendas que les ofrezcan algo diferente. Atención personalizada, soporte inmediato, el asegurarse de que el paso entre la lista de deseos y el pago del producto esté a solo un clic de distancia o cualquier otro cuidado que demuestre que son la prioridad del negocio. Cuando se logra que un comprador se sienta de esa manera, su fidelización con la marca es inminente.
Definitivamente, la lista de deseos o Wish List tiene muchos detalles que la hacen un elemento imprescindible para captar compradores, mejorar la calidad de interacción del usuario en la tienda y fidelizar clientes. Todo esto conlleva a un importante incremento de las ventas y a la visibilidad y expansión de una plataforma.
El matiz: mucha gente usa el carrito como lista de deseos
La distinción entre carrito y lista de deseos es útil para pensar, pero conviene no fiarse demasiado de ella al leer los datos. Chad S. White lo señala en Email Marketing Rules: hoy es un comportamiento habitual meter cosas en el carrito para verlas más adelante, sin ninguna intención inmediata de comprar. O sea, usar el carrito como lo que es más cómodo, que suele ser lo que está a un clic.
Esto tiene una consecuencia directa sobre las métricas: una parte de tu «abandono de carrito» no es una compra frustrada, es gente guardando cosas. Si tu tienda no ofrece una lista de deseos visible y fácil, ese comportamiento se te acumula en el carrito y te ensucia el dato.
Cuatro señales distintas que se suelen mezclar
Email Marketing Rules separa cuatro momentos que en la práctica se tratan como uno solo, y cada uno dice algo diferente:
| Qué hizo | Qué significa |
|---|---|
| Ver un producto y salir | Interés, poco más. La señal más débil de todas. |
| Meterlo en el carrito y no comprar | Puede ser duda real o puede ser guardarlo para luego. |
| Empezar el pago y no terminarlo | Aquí sí quería comprar. Si falla, suele fallar tu proceso: gastos de envío, registro obligatorio, un formulario largo. |
| Guardarlo en la lista de deseos | Deseo declarado, sin plazo. |
La más valiosa a corto plazo es la tercera, porque señala un problema tuyo y no una duda del cliente. La lista de deseos juega en el otro extremo del tiempo.
El error que te sale caro: no regales descuentos por abandonar
Este es el aviso más importante de todos y va contra lo que hace casi todo el mundo. Si tu respuesta automática al carrito abandonado o al producto guardado es mandar un descuento, estás enseñando a tus clientes exactamente lo que no quieres: que abandonando el carrito llega un cupón.
White lo describe sin rodeos: acabas entrenando a tus suscriptores para que retrasen sus compras y esperen al incentivo, y regalas margen sin necesidad. El cliente que iba a comprar igualmente aprende a no hacerlo hasta que le llegue el correo.
Lo que sí funciona es un recordatorio sin regalo, y si hace falta empujar, hacerlo con motivos que no cuestan dinero:
- Riesgo de quedarse sin unidades, cuando sea verdad.
- Una promoción en curso que termina, que es urgencia real y no una rebaja inventada para esa persona.
- Contenido que ayude a decidir: reseñas, comparativas, una guía de tallas. Si lo que frena es una duda, resuélvela en vez de bajar el precio.
Y una cuestión de tacto
Un apunte de oficio que casi nunca se lee y que aplica de lleno a los avisos de lista de deseos. Estos correos revelan que estás siguiendo lo que hace la gente, y eso incomoda. La recomendación de White es no dejar siempre claro que el correo lo disparó su acción: mandar el contenido adecuado en el momento adecuado y dejar que parezca una feliz coincidencia.
Para productos de decisión larga sugiere además no enviarlo inmediatamente, sino al día siguiente, y que llegue con algo útil dentro en lugar de un «hemos visto que estabas mirando…».

