Sacar una sonrisa en vez de una sensación de frustración a los usuarios que no encuentran una página es una buena recompensa.
En los blogs de diseño son recurrentes los posts recopilatorios con las páginas de error 404 más originales. No solo es un tema de creatividad, tener una página de error personalizada puede mejorar nuestro posicionamiento y ser una buena herramienta de recogida de información de las visitas para minimizar errores y mejorar la usabilidad de nuestra página web.
En Ondho somos fans de las páginas de error y hemos querido hacer una pequeña recopilación de algunos diseños que hemos realizado para nuestros proyectos. Sin duda, equivocarse es el primer paso para encontrar la solución.







Por qué importa diseñar una buena página 404
Una página de error 404 bien diseñada no es solo un capricho estético. Desde el punto de vista del SEO y la experiencia de usuario, cumple funciones muy concretas: reduce la tasa de rebote al ofrecer alternativas de navegación, transmite la personalidad de la marca incluso en un momento de frustración y puede dirigir al visitante hacia contenido relevante.
Las mejores páginas 404 incluyen elementos como un buscador interno, enlaces a las secciones principales del sitio y un tono de comunicación coherente con la identidad de la marca. Algunas marcas aprovechan este espacio para mostrar su lado más creativo o humorístico, convirtiendo un error en una oportunidad de conexión con el usuario.
El error más caro de una página 404 no es estético
Hasta aquí, el diseño. Pero la mayoría de los problemas serios que vemos con páginas de error no tienen que ver con cómo se ven, sino con lo que el servidor responde por debajo. Son tres, y los tres son invisibles para el visitante.
1. El soft 404: decir «no encontrado» y responder «todo correcto»
Es con diferencia el más común. La página muestra un mensaje de error perfectamente diseñado, pero el servidor devuelve un código 200 OK en lugar de un 404. Para el usuario no cambia nada; para un buscador, esa URL existe y tiene contenido válido.
El resultado es que se rastrean y se acumulan cientos de direcciones vacías que compiten por el presupuesto de rastreo del sitio. Google las detecta y las llama soft 404, y aparecen señaladas en el informe de páginas de Search Console.
La comprobación es de treinta segundos: pide una URL inventada de tu dominio y mira el código de respuesta, no la pantalla.
2. Redirigir todos los errores a la portada
Parece una solución elegante y es justo lo contrario. Quien llega buscando algo concreto aterriza en la portada sin explicación y sin saber qué ha pasado, y el buscador lo interpreta también como un soft 404: una redirección hacia contenido que no es equivalente al solicitado.
Redirigir sí tiene sentido cuando existe un destino que sustituye de verdad al contenido perdido, uno a uno. Si no lo hay, la respuesta correcta es el error.
3. Confundir «no está» con «ya no está»
Hay dos códigos para dos situaciones distintas:
- 404 significa que no se ha encontrado, sin más. El buscador volverá a intentarlo durante un tiempo por si vuelve.
- 410 significa que se ha eliminado a propósito y no va a volver. Acelera que desaparezca del índice.
Para una promoción caducada, un producto descatalogado o una sección que se cierra, el 410 dice la verdad y ahorra rastreos inútiles.
Y una advertencia sobre el noindex
No hace falta añadir noindex a la página de error. Una respuesta 404 real ya impide la indexación. Si sientes la necesidad de ponerlo, probablemente sea porque la página está devolviendo un 200, y entonces el problema es el del primer punto.







