El debate sobre la vida del email marketing está en la mesa desde hace meses. Nosotros creemos firmemente en los beneficios del envío de newsletters, eso sí: “adaptarse o morir”.
El debate sobre la vigencia del email marketing como canal de comunicación con nuestros clientes hace ya tiempo que está sobre la mesa. Tradicionalmente el email marketing era un medio unidireccional que actualmente estaría obsoleto, pero hoy por hoy una newsletter ya no debería ser tradicional.
Este canal de comunicación ha bebido de las tendencias del Social Media haciéndose más bidireccional y colaborativa, es el email marketing 3.0.
Algunas fórmulas de éxito son la capacidad de compartir los contenidos en las redes sociales, la redirección a los perfiles sociales de la empresa, la posibilidad de elegir qué contenidos deseas recibir al suscribirte o la integración de secciones del estilo “lo más visto” o “lo más comentado” por nuestros clientes. El objetivo es adaptar el email marketing a los consumidores y dejarles formar parte de la empresa.
Igualmente hay que considerar que la consulta del correo desde smartphones o tablets aumenta cada año, por lo que es necesario que nuestros correos se adapten fácilmente a cada dispositivo.
Existen otras claves como la brevedad, la creatividad, el buen diseño y la capacidad de sorprender al consumidor. Pero sobretodo es necesario tener en cuenta que las direcciones de email de nuestra base de datos son clientes a los que queremos fidelizar, con los que hemos de conectar y a los que debemos mostrar la personalidad de la marca.
Si las formas son correctas, sin duda decimos… ¡Sí a la Newsletter!

Catorce años después: el debate se resolvió, pero cambiaron las reglas
Aquel «¿newsletter sí o no?» ya no es una pregunta. El correo ha sobrevivido a las redes sociales, a la mensajería instantánea y a los tres o cuatro canales que iban a matarlo. Lo que sí ha cambiado, y mucho, es qué hace falta para que tu mensaje llegue a la bandeja de entrada.
Ahora hay requisitos técnicos, y no son opcionales
En febrero de 2024, Gmail y Yahoo empezaron a exigir a quien envía correo masivo una serie de condiciones para aceptar sus mensajes. Las principales:
- Autenticar el dominio con SPF y DKIM, y publicar un registro DMARC.
- Que el dominio del remitente case con el que autentica.
- Ofrecer baja en un solo clic desde el propio cliente de correo, procesada en un par de días.
- Mantener las quejas por spam por debajo del 0,3 %.
Quien no cumple no acaba en la carpeta de promociones: acaba rechazado. Esto convirtió en obligatorio lo que antes era una buena práctica que se posponía, y es la primera cosa que hay que revisar antes de discutir el diseño de la plantilla.
La métrica que todos mirábamos dejó de servir
En 2021, Apple introdujo en su aplicación de correo una protección de privacidad que precarga las imágenes de los mensajes aunque nadie los abra. Como la tasa de apertura se mide justamente con una imagen invisible, esa métrica quedó inflada y dejó de ser fiable para una parte grande de la base de datos.
La consecuencia práctica: la apertura ya no sirve para decidir nada. Ni para comparar asuntos, ni para limpiar suscriptores inactivos, ni para medir si una campaña ha funcionado. Lo que sigue midiendo bien es lo que exige una acción deliberada: clics, respuestas, conversiones y bajas.
Si tu informe mensual sigue empezando por el porcentaje de aperturas, está empezando por el dato peor.
Lo que no ha cambiado
Todo lo demás del artículo sigue siendo válido, y esa es la parte interesante. Adaptarse al móvil, dejar elegir qué se quiere recibir, escribir breve, tener personalidad de marca y tratar la lista como personas y no como direcciones: eso resiste catorce años sin una sola corrección.
Los cambios han sido en el sobre, no en la carta.
Si quieres estar a la última de todo lo que puedes lograr gracias a este canal de comunicación, no puedes perderte este post recopilatorio con los mejores libros de email marketing. Esperamos que os sirvan de mucha ayuda.









