La clave del pensamiento creativo

La clave del pensamiento creativo

La búsqueda de soluciones a nuestros problemas nos lleva a cuestionarnos constantemente dónde radica la verdadera creatividad. Analizamos algunos fundamentos del pensamiento creativo.

Considerada el origen de ideas brillantes o la peculiaridad que las puede hacer inimitable, la creatividad es la característica que nos permite hallar o encontrar ideas que den solución a los problemas de nuestro día a día. Pero la creatividad va más allá de los resultados de un brainstorming. La clave del pensamiento creativo radica en saber escoger, de entre todas las propuestas, la idea que, además de ser creativa, resulte factible y real.

El proceso creativo es más que generar ideas

Todo proceso creativo comienza poniendo en funcionamiento el pensamiento. Pensar será la maquinaria que dará como resultado ideas que puedan dar respuesta a nuestro problema.

Comúnmente, siempre hemos relacionado la creatividad con el pensamiento divergente o con técnicas como el brainstorming. Pero, la creatividad es algo más que eso. El proceso creativo no implica dejar de lado el sentido común, ya que, tal y como dice Joan Costa, “el verdadero problema de la creatividad no consiste en producir cien ideas nuevas, por originales que sean, sino en saber descubrir cuál es la mejor”.

El quid creativo va más allá de un brainstorming, técnica creativa basada en una lluvia de ideas, o un sleepwriting, procedimiento creativo que tiene el objetivo de aprovechar el poder creador del sueño. La estrategia creativa también radica en saber escoger aquella idea que, aparte de ser innovadora y original, resulte real, factible, práctica y útil para resolver tu problema.

clave-pensamiento-creativo-formula

Pablo Picasso, cuando argumenta que “el principal enemigo de la creatividad es el buen gusto”, deja entrever nuestra tendencia a asociar la creatividad con el generar ideas. Pero, tal y como hemos comentado, la parte verdaderamente útil del proceso creativo radica en la selección de la idea que dará solución a nuestro problema, convirtiendo, de esta manera, el pensamiento convergente en un aliado clave de la creatividad.

En muchos casos, la complementariedad de ambos pensamientos, pensamiento divergente y pensamiento convergente, es lo que dará como resultado la idea idónea.

Por qué cuesta tanto: lo hacemos todo a la vez

Edward de Bono puso el dedo en la llaga al explicar por qué las reuniones creativas acaban en nada. Su diagnóstico es de una sencillez incómoda:

La confusión es el mayor enemigo del buen pensamiento. Intentamos hacer demasiadas cosas al mismo tiempo. Buscamos información. Nos afectan las emociones. Buscamos ideas y opciones nuevas. Tenemos que ser prudentes. Queremos encontrar beneficios.

Todo eso, simultáneamente y en la misma sala. De ahí salió su método de los seis sombreros: no para clasificar personas, sino para hacer una cosa cada vez. Alguien propone y nadie juzga; después se juzga y nadie propone.

Y añade una observación que explica por qué esas reuniones se enquistan: un método así permite explorar un asunto de forma neutral, mientras que la discusión, por su propia naturaleza, no lo permite. En cuanto alguien defiende su idea, deja de pensar en el problema y empieza a pensar en ganar.

El proceso completo, según quien lo escribió primero

Si el pensamiento creativo tiene un manual fundacional, es el de James Webb Young, publicado en 1940 y escrito, según cuenta él mismo, un domingo por la tarde porque tenía clase el lunes.

Su definición sigue siendo la mejor que existe:

Una idea no es más ni menos que una nueva combinación de elementos.

De ahí se deduce todo lo demás. Si las ideas son combinaciones, la materia prima no es la inspiración: son los materiales que hayas acumulado. Young distingue entre los específicos —conocer a fondo tu producto y a quien te compra— y los generales, que es la colección desordenada de cosas que has ido observando de la vida. Compara al creativo con Sherlock Holmes indexando y cruzando fragmentos aparentemente inútiles.

Su proceso tiene cinco fases, y la observación más valiosa es sobre lo que ocurre entre la tercera y la cuarta: la idea no llega mientras te esfuerzas, sino después de haber soltado el problema. Afeitándose, en la ducha, medio dormido por la mañana. Intentar saltarse las fases previas y esperar la inspiración es, en sus palabras, pedirle a la mente que dé el cuarto paso esquivando los tres anteriores.

Cómo seleccionar la mejor idea

Para descartar todas las ideas que no nos sirven, se deben conocer los principios básicos del pensamiento convergente. Debemos…

  • Tener claro qué es lo que buscas.
  • Pensar de forma analítica, usar el buen juicio y la lógica a la hora de seleccionar.
  • Mejorar las ideas propuestas.
  • Descartar todas aquellas propuestas que no sean factibles o reales.
  • Excluir todas aquellas ideas que no tengan relación con tu objetivo.
  • Jerarquizar todas las posibles soluciones en función de tus intereses.

Young añade un último paso que casi todo el mundo se salta, y que es exactamente esta fase de convergencia: sacar la idea del cuaderno y someterla al criterio de gente con juicio. Su observación al respecto es de las que se quedan:

Descubrirás que una buena idea tiene, por así decirlo, cualidades autoexpansivas. Estimula a quien la ve a añadirle cosas. Así saldrán a la luz posibilidades que se te habían pasado por alto.

Es también la mejor prueba de selección que conozco: si al contarla la gente empieza a añadirle cosas, la idea es buena. Si hay que defenderla, probablemente no lo sea.

A veces no hace falta moverse en planos múltiples, desarticular esquemas, abrir nuevos caminos o buscar la idea más insólita o más original para hallar la creatividad. En ocasiones, la clave del proceso creativo radica, simplemente, en saber dosificar y complementar las ventajas de ambos pensamientos. La divergencia es un paso clave del pensamiento creativo pero, como venimos citando a lo largo de todo este artículo, la propia definición de creatividad requiere de la convergencia para llegar al mejor resultado.

Si eres un apasionado de la creatividad, y deseas profundizar en su funcionamiento, estos dos libros te pueden ser de gran ayuda: ”Teoría de la creatividad” de Jorge Wagensberg y el libro ”Ciencia, orden y creatividad” de D. Bohm y F.D. Peat. Recuerda, caos y orden.

Más sobre Creatividad