La RSC de una empresa debe surgir de la propia cultura corporativa y estar en relación con su misión y valores.
La Responsabilidad Social Corporativa (RSC) podría definirse como una forma de gestión del negocio de las empresas caracterizadas por tener en consideración el impacto de nuestra actividad no solo en los clientes, accionistas y trabajadores, sino también a las comunidades locales, el medio ambiente y la sociedad en general. La RSC de una empresa debe surgir de la propia cultura corporativa y estar en relación con su misión, visión y valores. Además, es importante comunicar la misión y objetivos de las organizaciones en cuanto a RSC en su página web.
Los principales ámbitos en los que actúan la RSC son:
- Derechos Humanos
- Derechos Laborales
- Medio ambiente
- Protección del Consumidor
- Salud
- Lucha contra la corrupción
Ser responsable se ha convertido en un requisito para toda organización. Una empresa que actúa de manera responsable aporta un valor añadido al producto y enriquece la experiencia con la marca.
Uno de los casos más conocidos de buenas prácticas en RSC es la marca The Body Shop, que supo convertir la RSC en su valor diferencial, convirtiéndose en representante de la defensa del medio ambiente, la protección de los animales y el uso de ingredientes naturales en cosmética. El caso de esta empresa es un referente ya que fueron pioneros.
Aunque resulte difícil repetir un éxito como aquel, todas las marcas deben tener en consideración la RSC porque una gestión poco ética, aun cuando se cumplen las leyes vigentes, puede generar una crisis comunicativa para la organización. Algunos ejemplos han sido el caso de la campaña de Greenpeace contra Nestlé por el aceite de palma, Nike y la explotación o Shell y el petróleo en Nigeria. Destacamos también el caso de IKEA, que ha establecido cooperaciones permanentes con WWF.
Ser socialmente responsable es una actitud estratégicamente rentable que debe aplicarse en todos los procesos y ámbitos de la organización. Si únicamente se realiza como un “lavado de cara”, puede ser contraproducente y perjudicar a su imagen de marca.
Lo que ha cambiado desde que escribimos esto
Este artículo es de 2012 y dos cosas lo han desmentido en parte. Las dos merecen contarse.
El referente acabó en concurso
The Body Shop, la marca que fundó Anita Roddick en 1976 y que convirtió la responsabilidad social en su rasgo diferencial, entró en administración concursal en el Reino Unido en febrero de 2024, cerró tiendas y acabó troceada.
La lección no es que la responsabilidad social no sirva. Es que no sustituye al negocio. Una marca puede tener el propósito mejor construido del sector y perder igualmente por precio, por surtido o por una cadena de decisiones de gestión. El propósito es una capa sobre un negocio que funciona, no un repuesto cuando deja de funcionar.
De requisito moral a requisito legal
Cuando escribimos que ser responsable «se ha convertido en un requisito», hablábamos en sentido figurado. Ya no lo es.
La directiva europea de información sobre sostenibilidad, la CSRD (Directiva UE 2022/2464), obliga a un número creciente de empresas a reportar su desempeño ambiental, social y de gobernanza con el mismo rigor con el que presentan sus cuentas, y con verificación externa. Se aplica de forma escalonada desde el ejercicio 2024, empezando por las grandes.
En paralelo, la Directiva UE 2024/825 persigue el lavado verde por la vía del consumidor: prohíbe las afirmaciones ambientales genéricas del tipo «respetuoso con el medio ambiente» o «eco» cuando no hay detrás una acreditación que las sostenga.
Es decir: aquello de que un «lavado de cara» puede ser contraproducente para la imagen de marca sigue siendo cierto, pero ahora además puede ser sancionable.
Qué hacer con esto
- Comprueba si te toca reportar, y con qué calendario. La obligación baja de tamaño con los años.
- Revisa las afirmaciones ambientales de tu web y tu packaging. Las genéricas sin prueba ya no son solo poco creíbles.
- No apoyes la marca solo en el propósito. El caso de The Body Shop es el aviso más caro que hay disponible.







